OTRO CUENTO DEL TÍO SAM Y LOS CUARENTA LADRONES
Y LA PARTICIPACIÓN DE TODAS LAS SUCURSALES
QUE HAN SABIDO CONSEGUIR.
CRISTOBAL COLÓN POR LO MENOS NOS DEJABA LOS ESPEJITOS...
Hola amigos, al fin me decidí a crear este blog en el que trataré de ir mechando algo de la actualidad con parte de mi propia historia enmarcada en el contexto en que vivo desde casi mi infancia. Ustedes conocen mis problemas de salud y muchos de ustedes han sido testigos de sobresaltos y aterrizajes forzosos a los que me ha llevado más de una vez esta enfermedad crónica, vigorosa y muy dinámica.
OOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOCon un amigo venimos pensando hace un buen tiempo, que quizá sea interesante transmitir mi experiencia en sortear las dificultades a las que me he visto sometido por estas dos enfermedades crónicas. La espondilitis anquilosante (genética) y hace unos diez años la fibromialgia.
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También pensamos qué: ¿A quién le puede interesar la vida de Daniel Paterson? Que no sean parte de sus afectos. Y ahí surge para mí una incógnita. Cómo haré para compartir con otras personas a las que les pasan cosas como las que vivo a diario, sin caer en una prédica yoista. Recuerden soy leonino...
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En primer lugar digo que con amor y con humor no se vence a una bestia que no se sabe de dónde viene, se desconocen sus usos prácticos, y sin pudor se arroga su derecho a coexistir en nosotros sin tener la opción de rechazarla. Por último he comprendido que el tema no está en la oposición, sino en la comprensión. La comprensión hacia nosotros mismos, entonces sí, con todo el amor y el humor que seamos capaces de brindarnos, con, o sin ayuda de quien esperamos y no nos ve, ni nos oye emprender un trabajo de introspección que nos ayude a, tal vez, cara a cara conocer la etiología humana de nuestro padecer.
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Sin pretensiones, más con ambiciones haré el intento de compartir con otros compañeros de camino, unir los eslabones de una cadena, a la que sé infinita y mutable, para qué, los que pasaron y los que vengan detrás unamos a modo de mixtura universal, el amor, el humor y la amistad en un encuentro desde nuestra genuina y singular humanidad.
Decidir la persona que queremos ser, es una falsa opción hasta no contener los elementos capaces de darnos el equipamiento racional, psicológico y emocional que comprendidos en los límites de la madurez crean cierta solvencia espiritual, capaz de resolver el intrincado designio del hombre que pretendemos ser.
Este problema es planteado por la vida, a todos los mortales que sucumbimos al inexorable abismo del paso del tiempo -que siempre es nuestro tiempo y no el cronológico externo que tanto acucia al hombre rutinario- y que sólo trae la “infeliz vejez”, en tanto que al comprendernos como parte del Universo llegamos al final del viaje en la maravillosa idea, que envejecer puede ser también la segunda juventud y porqué no, sumarle a esa fortaleza la candidez de nuestra niñez para encontrar esa oportunidad de reflexionar con tiempo a favor y sabiduría, actuar con prudencia pero con certeza y avizorar el instante futuro con humildad, fruto de la experiencia adquirida con los años. A decir verdad la vida se manifiesta para todos por igual, difiere entre unos y otros el tiempo de darse cuenta en qué momento dejamos de ser el niño, el joven y ya quizá el hombre adulto cronológico, como atavío que precede a ese hombre en el que queremos transformarnos. Aún así, con todo, y otros elementos actuar inerte en medio del torbellino creado por la inercia, equivale actuar en frío rodeado por llamaradas a las que pretendemos enfriar a costa de todo. Y ese todo somos nosotros, nosotros seremos quienes paguemos el rédito de “ganar” o de “perder”
En cuántas oportunidades de lucirnos somos capaces de apreciar nuestra verdad y transformarla en un cuenco receptor de otra posibilidad distinta que la complemente y tal vez hasta la embellezca aún más. Personalmente comencé los intentos, muchas veces vanos de callar, luego de oírle a Jorge L. Borges “reprocharse” no haberse callado en alguna discusión con su amada madre, solo por no dejar de tener, la razón.
Hoy veo a la razón como la medida entre los otros y yo. Es decir, me refiero a saber que quizá tengo la razón en determinada cuestión y sé también que ponerla al servicio de la soberbia, por grande que ésta sea, consigo tan sólo empequeñecerla. De todos modos quizá no sea muy fácil “domar” un espíritu que se ha desarrollado curándose las heridas devenidas del diario vivir, para luego ir convirtiéndolas en acorazadas fortalezas por el miedo a ser lastimado nuevamente. O sea, tenemos que volver a escribir el libro, restañando la tinta que se escapa del papel escépticamente por la misma razón. Entonces para que el hombre sea, nace el orfebre que tejerá la filigrana por donde saldrán las viejas heridas y entraran los nuevos anhelos. Un nuevo horizonte sobre el antiguo.

DESMORIRSE
Cuando muera quisiera desmorirme / tan sólo por un rato para ver
como el mundo se lleva con mi ausencia
a los que lloren les daré un pañuelo / a los que rían un bol de ceniza /
indiferencia a los indiferentes
cuando muera quisiera desmorirme / y visitar de nuevo a mis compinches
a los sobrevivientes por supuesto
y preguntarles las poquitas cosas / que se fueron quedando en el tintero
o que neutralizó el silencio turbio
Mario Benedetti
Nombre Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia
Nació el 14 de septiembre de 1920 en Paso de los Toros, Tacuarembó, Uruguay
Murió el 17 de mayo de 2009, a los 88 años.
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