jueves, 4 de noviembre de 2010


Cristina no es una mujer de hierro, es algo más.

Es una mujer de carne, sangre, huesos, nervios y pasión.

Integridad moral, solvencia intelectual, calidez humana y entereza muchas veces demostrada.

Cristina es una mujer con estrella propia, algo que los mediocres no pueden soportar.

Las aves de rapiña putrefactas como su alimento, vuelan en círculos, ávidos por un trocito de lo que nunca alcanzarán por vuelo propio, la gloria de los mimados por la Patria y su Pueblo.

Cristina no es una mujer de hierro, es algo más, es nuestra presidenta y a la que reconocemos como la verdadera hacedora de esta nueva Patria que vuelve a enamorar los jóvenes para militar y a esperanzar los viejos que ya no veíamos resguardada nuestra dignidad de hombres comunes.

A su regreso a la casa de gobierno, Presidenta, estaremos con usted. Pida que sabremos responder en lo que usted y la Patria necesite.